B
Barrote
Cada una de las barras verticales u horizontales que forman una reja, verja o cancela. Su sección, el material y la separación entre ellos determinan la resistencia del conjunto. La separación es especialmente relevante en viviendas con niños, ya que un hueco excesivo deja de cumplir su función de protección. Los barrotes macizos ofrecen mejor comportamiento frente al corte que los tubulares de pared fina.
Batería de emergencia
Alimentación externa que permite accionar una cerradura electrónica cuando las pilas internas se han agotado, aplicándola en unos contactos situados en el frontal o mediante un compartimento accesible desde fuera. Evita quedarse sin acceso por un descuido de mantenimiento. Conviene comprobar dónde está esa toma en el momento de la instalación, y no cuando la caja ya no responde y hay prisa por abrirla.
Bisagra
Herraje articulado que une la hoja al marco y permite el giro de la puerta. Suele instalarse en número de tres o cuatro según el peso de la hoja. Su desgaste es la causa más frecuente de que una puerta se descuelgue y empiece a rozar o a costar el cierre. Cuando eso ocurre, cada cierre fuerza la cerradura, así que un simple reajuste de bisagras evita una avería mucho mayor.
Bisagra antipalanca
Bisagra reforzada que incorpora un pasador o resalte que se aloja en el marco al cerrar la puerta, impidiendo extraer la hoja por el lado de las bisagras aunque se corten los ejes. Es un complemento imprescindible en puertas de seguridad, ya que sin él el lado opuesto a la cerradura queda como punto débil evidente. Existen también pasadores independientes para incorporar esta protección a puertas ya instaladas.
Blindaje
Proceso de reforzar una puerta existente añadiendo chapa de acero, cerradura de seguridad y elementos antipalanca, sin sustituir la hoja completa. Es la alternativa económica a instalar una puerta nueva. Su límite es evidente y conviene tenerlo claro: si el marco es débil o la hoja está deteriorada, el blindaje mejora poco. De nada sirve una hoja reforzada en un cerco que cede a la primera palanca.
Bloqueo por intentos fallidos
Función de seguridad que inmoviliza temporalmente la cerradura electrónica tras varias combinaciones erróneas consecutivas, normalmente durante unos minutos. Su objetivo es impedir el tanteo sistemático de códigos. Es habitual que un usuario despistado lo active sin pretenderlo, y en ese caso basta con esperar el tiempo indicado: forzar o desconectar la alimentación durante el bloqueo puede complicar bastante la situación.
Bluetooth
Tecnología de comunicación inalámbrica de corto alcance empleada en cerraduras que se abren acercando el móvil, sin necesidad de conexión a internet. Su ventaja frente al wifi es el menor consumo y que funciona aunque no haya red. Su límite es evidente: solo opera en proximidad, de modo que no permite abrir en remoto ni gestionar accesos a distancia sin un puente adicional.
Bocallave
Es la abertura por la que se introduce la llave, con el perfil recortado que solo admite el tipo de llave correspondiente. Está a la vista desde el exterior de la puerta y suele ir protegida por un escudo o un embellecedor. Conviene vigilarla: arañazos finos alrededor, restos metálicos o marcas de golpe son de las pocas señales visibles de un intento de manipulación previo, y merecen una revisión del cilindro.
Bombín
Nombre popular del cilindro, y el que emplea prácticamente todo el mundo. Es la pieza donde se mete la llave y, en la mayoría de viviendas, el punto más atacado de la puerta, ya que suele ser el eslabón más débil del conjunto. Un cambio de bombines es una intervención rápida y de coste contenido que permite subir varios niveles de protección sin tocar la puerta ni la cerradura, siempre que se elija la medida correcta.
Bombín agarrotado
Cilindro cuyo mecanismo interno se ha endurecido por suciedad, humedad o falta de lubricación, hasta que la llave apenas gira. Es la fase previa a quedarse fuera de casa. Aplicar grafito y accionar la llave suavemente resuelve muchos casos incipientes. Si persiste, el desgaste ya es interno y toca sustituir. En viviendas próximas al mar conviene hacer este mantenimiento al menos una vez al año.
Bombín antibumping
Cilindro diseñado para resistir el bumping, una técnica de apertura que aprovecha la inercia de los pines mediante golpes secos. Incorpora contrapines de formas especiales y elementos que impiden esa alineación forzada. Es la mejora de seguridad más rentable que puede hacerse en una puerta doméstica: coste moderado y salto de protección considerable frente a un método rápido, silencioso y que apenas deja rastro. Suele combinarse con protección antitaladro y un escudo protector.
Bombín antiganzúa
Cilindro preparado para dificultar la manipulación con ganzúa, la técnica que consiste en tantear los pines uno a uno hasta alinearlos. Sus defensas habituales son pines de perfil irregular, contrapines endurecidos y vías internas que confunden el tanteo. No hace la cerradura invulnerable, pero multiplica el tiempo y la pericia necesarios, y eso basta: quien fuerza una puerta busca rapidez y discreción, y un cilindro que se resiste suele hacerle desistir y marcharse.
Bombín antirrotura
Está fabricado con una línea de fractura controlada, de modo que si alguien intenta partirlo, solo cede la parte exterior mientras el núcleo que acciona la cerradura permanece intacto y funcional. Es una defensa inteligente: convierte un ataque destructivo en un intento fallido, ya que romper el cilindro deja de abrir la puerta. Después del incidente hay que sustituirlo, pero la vivienda no ha quedado comprometida, que es de lo que se trata.
Bombín antisnapping
El snapping es la técnica que consiste en partir el cilindro por su punto más frágil para acceder al mecanismo. Un bombín antisnapping combina la fractura controlada del antirrotura con refuerzos que dificultan generar el par de fuerza necesario. Es uno de los ataques más habituales en viviendas con cilindros de gama básica y sin escudo. La protección más eficaz combina tres elementos: cilindro reforzado, escudo con embellecedor giratorio y medida exacta, sin que sobresalga.
Bombín antitaladro
Incorpora insertos de acero templado o carburo en los puntos que un taladro atacaría para destruir la línea de corte. Esas piezas giran locas ante la broca en lugar de dejarse perforar. Es una protección casi imprescindible en puertas de acceso a vivienda, porque el taladrado es un método directo que no requiere destreza. Conviene combinarlo con un escudo protector: si el cilindro está expuesto, el atacante ni siquiera necesita afinar la puntería.
Bombín de doble embrague
Permite abrir desde el exterior aunque haya una llave introducida por el interior, gracias a un mecanismo que desconecta ambos lados. Resuelve una situación cotidiana muy molesta y también un problema de seguridad real: en caso de emergencia, alguien puede acceder desde fuera sin depender de quien está dentro. Es especialmente recomendable en viviendas donde reside una persona mayor sola, o en cualquier hogar donde la llave suele dejarse puesta.
Bombín de emergencia
Denominación comercial habitual de los cilindros que incorporan la función de doble embrague, orientada precisamente a permitir el acceso desde el exterior en situaciones críticas. Se comercializa a menudo bajo nombres distintos según el fabricante, así que conviene fijarse en la función descrita más que en la etiqueta. Su instalación evita muchas aperturas de urgencia que de otro modo terminarían con el cilindro destruido, algo que en una emergencia médica supone ganar minutos valiosos.
Bombín de media luna
Cilindro de forma semicircular, más pequeño que el europerfil, que acciona el mecanismo mediante una leva situada en su parte plana. Se emplea en armarios metálicos, taquillas, cuadros eléctricos, buzones y mobiliario de oficina, no en puertas de vivienda. Su nivel de protección es básico y su función es más de control que de resistencia. Aun así, conviene no descuidarlo en trasteros comunitarios, donde suele ser el único obstáculo real ante un intento de acceso.
Bombín de pomo
Cilindro que sustituye la bocallave de uno de sus extremos por un pomo giratorio, de modo que desde ese lado se abre sin llave. Se instala habitualmente hacia el interior de la vivienda, para no depender de la llave estando dentro, y es también la solución típica en puertas de garaje y trasteros. Tiene una precaución importante: no conviene montarlo en puertas con cristal o huecos próximos, porque el pomo quedaría accesible desde fuera.
Bombín de rueda
Variante en la que uno de los extremos incorpora una rueda moleteada en lugar de bocallave, permitiendo abrir con los dedos desde ese lado. Cumple una función parecida a la del bombín de pomo, aunque con un perfil más discreto y menos saliente. Se instala hacia el interior de la vivienda o en puertas de trastero. La misma precaución que con el pomo: no conviene en puertas con cristales o huecos cercanos que permitan alcanzarlo desde fuera.
Bombín descentrado
Cilindro cuyas dos mitades tienen longitudes distintas, como el 30x50, porque la cerradura no está situada en el centro del grosor de la puerta. Es lo habitual en puertas blindadas y acorazadas, donde el mecanismo queda desplazado hacia un lado. Al pedir un recambio hay que indicar qué medida corresponde al exterior y cuál al interior, ya que invertirlas dejaría el lado largo hacia fuera, expuesto y justo al alcance de un ataque.
Bombín europerfil
Formato normalizado de cilindro, con esa silueta de seta o pera que hoy montan la mayoría de puertas en España y Europa. Su normalización es precisamente lo que permite intercambiar un bombín básico por otro de alta seguridad sin modificar la cerradura. Lo que sí cambia entre modelos es la medida, que debe corresponder al grosor de la puerta. Un cilindro que sobresale más de unos milímetros ofrece justo el agarre que conviene evitar.
Bombín ovalado
Formato de cilindro con sección oval, muy extendido en el Reino Unido y en carpintería importada, que en España se encuentra sobre todo en puertas de aluminio y en instalaciones antiguas. Cumple la misma función que el europerfil, pero no son intercambiables entre sí: el hueco de la cerradura determina cuál admite. Al sustituirlo hay que respetar tanto la forma como la medida, ya que un cilindro mal dimensionado deja el punto más vulnerable a la vista.
Bombín simétrico
Cilindro con ambas mitades de igual longitud, como el 30x30 o el 35x35, propio de puertas donde la cerradura está centrada en el grosor de la hoja. Es la configuración más frecuente en puertas de madera convencionales. Al ser idénticos los dos lados, no hay riesgo de montarlo del revés, lo que simplifica la sustitución. Aun así, la medida total sigue siendo determinante: debe ajustarse a la puerta sin sobresalir apenas.
Broca de cerrajería
Broca específica, generalmente de cobalto o widia, capaz de perforar los aceros templados que incorporan los cilindros de seguridad. Se emplea en aperturas destructivas controladas, cuando no queda otra vía. Es también la herramienta frente a la que se diseñan las protecciones antitaladro: los insertos endurecidos del bombín están pensados precisamente para desgastar la broca en lugar de dejarse perforar, alargando el intento hasta hacerlo inviable.
Bulón
Pasador cilíndrico de acero macizo que sale de la cerradura y penetra en el marco al echar la llave. Su forma redondeada dificulta que una sierra o una palanca hagan presa sobre él. Se encuentra en puertas blindadas, acorazadas y en cerraduras de seguridad. Cuanto mayor sea su diámetro y su profundidad de entrada, más resistencia ofrece al apalancamiento, siempre que el cerradero esté bien anclado y no se limite a una chapa superficial.
Bulones perimetrales
Conjunto de bulones distribuidos por varios lados de la puerta, no solo por el de la cerradura. Es habitual encontrarlos también en el canto de las bisagras, donde reciben el nombre de bulones fijos o antipalanca. Su objetivo es impedir que la hoja pueda extraerse haciendo palanca por el lado contrario al del cierre. Es precisamente lo que distingue una puerta acorazada seria de un blindaje básico, aunque a simple vista ambas parezcan iguales.
Bumping
Técnica de apertura que aprovecha la inercia de los pines para alinearlos mediante impactos, usando una llave modificada. Su peligrosidad reside en tres rasgos: es rápida, silenciosa y apenas deja señales, lo que dificulta demostrar cómo se produjo una entrada. Afecta sobre todo a cilindros convencionales sin protección específica. La defensa es clara y accesible: un bombín antibumping con contrapines de geometría especial impide esa alineación y neutraliza el método.
Burlete
Perfil de goma, silicona o cepillo que se coloca en el perímetro de la puerta para mejorar el aislamiento térmico y acústico y frenar la entrada de polvo y agua. Cumple bien su función, pero tiene un efecto secundario poco conocido: un burlete demasiado grueso genera presión sobre la hoja y dificulta que el pestillo entre limpio en el cerradero, obligando a empujar la puerta cada vez que se echa la llave.
Butrón
Acceso practicado atravesando un muro, un techo o un forjado, en lugar de forzar la puerta. Es una modalidad asociada a locales comerciales, entidades y almacenes con paredes medianeras. Frente a él, reforzar la puerta sirve de poco: lo que funciona son sensores de vibración en los paramentos, detección volumétrica en el interior y anclajes que impidan mover lo que se pretende sustraer.
Buzón de depósito
Sistema que permite introducir efectivo o sobres en el interior de la caja fuerte sin necesidad de abrirla, mediante una ranura o un tambor giratorio. Es habitual en comercios, gasolineras y hostelería, donde reduce el riesgo durante la jornada. Su diseño debe impedir la extracción de lo depositado desde la propia abertura, algo que los modelos de gama baja no siempre resuelven bien.
By-pass
Conjunto de técnicas que evitan el mecanismo de codificación en lugar de vencerlo, actuando directamente sobre otro punto del sistema. No se manipulan los pines: se accede al mecanismo por una vía alternativa. Su viabilidad depende del diseño de cada cerradura, y los fabricantes serios cierran estas rutas expresamente. Es un recordatorio útil de que la seguridad de una puerta no reside solo en el cilindro, sino en el conjunto.
Bypass de resbalón
Variante concreta del anterior, dirigida a retraer el resbalón desde el exterior sin accionar la cerradura. Es lo mismo que popularmente se conoce como técnica de la tarjeta. Solo resulta viable con la puerta cerrada de golpe y sin protección en el resbalón. La solución es doble y muy simple: echar siempre la llave al salir e instalar un resbalón con pestillo antipalanca, que se bloquea automáticamente al cerrar.